El cambio climático ya no representa únicamente una cuestión ambiental. Para productores, importadores, distribuidores y empresas alimentarias se ha convertido en una variable estratégica que puede influir en la disponibilidad de materias primas, la calidad de las cosechas, los precios y la continuidad del suministro.
Según la Organización Meteorológica Mundial, el periodo comprendido entre 2015 y 2025 concentró los once años más cálidos registrados. En 2025, la temperatura media mundial fue aproximadamente 1,43 °C superior al promedio preindustrial de 1850-1900.
En este contexto, desarrollar cadenas agroalimentarias resilientes, flexibles y diversificadas es fundamental para mantener la estabilidad operativa y la competitividad a largo plazo.
El clima como nueva variable de la cadena de suministro
Las sequías prolongadas, las olas de calor, las lluvias irregulares, las inundaciones y los cambios estacionales pueden reducir los rendimientos agrícolas y modificar los calendarios habituales de cosecha.
El impacto varía según el cultivo, la zona de producción y la disponibilidad de agua. Sin embargo, sus consecuencias pueden extenderse rápidamente a toda la cadena.
Una cosecha inferior a la prevista en un importante país productor puede provocar:
- una menor disponibilidad para la exportación;
- mayor competencia entre compradores;
- volatilidad de precios;
- retrasos en las entregas;
- mayor presión sobre los mercados alternativos.
Las altas temperaturas representan un riesgo especialmente importante. La FAO señala que, para muchos de los principales cultivos agrícolas, los rendimientos empiezan a disminuir cuando las temperaturas superan ciertos límites críticos, frecuentemente cercanos a los 30 °C y menores para algunos cultivos.
Efectos sobre la calidad de las materias primas
El clima no afecta solamente a la cantidad producida, sino también a las características cualitativas de las cosechas.
El estrés térmico, la escasez de agua y el exceso de precipitaciones pueden influir en:
- el tamaño y la uniformidad;
- el color y la apariencia;
- el nivel de humedad;
- el contenido proteico;
- el proceso de maduración;
- la conservación;
- la exposición a plagas, mohos y contaminaciones.
En el comercio internacional de legumbres, cereales, arroz, frutas deshidratadas, frutos secos y otros productos agrícolas, estas variaciones pueden dificultar el cumplimiento de las especificaciones técnicas, los estándares de calidad y los requisitos contractuales.
Por este motivo, los controles documentales, las inspecciones de calidad y la selección cuidadosa de los lotes son cada vez más importantes.
Precios y disponibilidad en un mercado más volátil
Cuando las condiciones climáticas afectan la producción, las consecuencias pueden reflejarse en los precios de las materias primas.
Las sequías y las inundaciones pueden reducir la oferta, mientras que los fenómenos extremos pueden dañar infraestructuras, ralentizar el transporte o interrumpir temporalmente determinadas rutas comerciales.
El efecto final también depende de los niveles de existencias, la demanda internacional, los costes energéticos, las políticas comerciales, la disponibilidad de orígenes alternativos y las condiciones logísticas.
Por lo tanto, compradores, importadores y distribuidores deben evaluar no solo el precio actual, sino también:
- la fiabilidad del origen;
- la estabilidad del proveedor;
- la disponibilidad a medio plazo;
- la flexibilidad de formatos y volúmenes;
- las posibles alternativas;
- los tiempos y las rutas de entrega.
Diversificación de orígenes y proveedores
Una cadena de suministro excesivamente dependiente de una única región geográfica es especialmente vulnerable a los fenómenos climáticos locales.
La diversificación permite distribuir el riesgo entre distintos países productores, proveedores y corredores logísticos.
No se trata de sustituir automáticamente un origen por otro, sino de desarrollar previamente una cartera de alternativas cualificadas.
Cada origen puede presentar diferentes características de calidad, calendarios de cosecha, especificaciones técnicas, disponibilidad y condiciones comerciales.
Las recientes recomendaciones de la FAO sobre la resiliencia de las cadenas agroalimentarias destacan la importancia de diversificar proveedores, acuerdos contractuales y corredores logísticos para gestionar los riesgos ambientales, económicos y geopolíticos.
El valor de la información y la planificación
En un escenario cada vez más incierto, disponer de información precisa y actualizada representa una ventaja competitiva.
El seguimiento de las campañas agrícolas, las previsiones climáticas, el desarrollo de las cosechas y las condiciones de los principales mercados de origen permite detectar posibles riesgos antes de que se conviertan en interrupciones del suministro.
Una planificación anticipada también permite:
- evaluar orígenes alternativos;
- programar compras y entregas;
- gestionar mejor las existencias;
- establecer especificaciones realistas;
- reducir las compras urgentes;
- mejorar la continuidad del abastecimiento.
Construir cadenas de suministro más resilientes
El cambio climático está haciendo más complejo el mercado agrícola, pero también está aumentando el valor de una cadena de suministro bien organizada.
Flexibilidad, trazabilidad, diversificación y control de calidad son elementos esenciales en un mercado donde la disponibilidad, las características y los precios de las materias primas pueden cambiar rápidamente.
SAG Pulses BV opera en el comercio internacional de productos agrícolas y alimentarios, apoyando a clientes B2B en la selección de materias primas y en la identificación de soluciones de abastecimiento coherentes con sus necesidades.
En un mercado cada vez más imprevisible, la posibilidad de evaluar diferentes orígenes, formatos y soluciones logísticas contribuye a desarrollar suministros más fiables y relaciones comerciales más sólidas.