Residuos y contaminantes en materias primas agrícolas: lo que deben saber los compradores B2B

Los residuos de plaguicidas, las micotoxinas, los metales pesados y otros contaminantes pueden afectar la seguridad, la conformidad y el valor comercial de las materias primas agrícolas. Para compradores e importadores, prevenir el riesgo requiere conocer las normas del mercado de destino, verificar la documentación y planificar controles analíticos antes del envío.

En el comercio internacional de legumbres, cereales, semillas, pseudocereales y frutos secos, la calidad de una materia prima no puede evaluarse únicamente mediante su color, calibre, uniformidad o apariencia exterior.

Un producto puede parecer conforme y contener residuos o contaminantes que solo pueden detectarse a través de análisis específicos. Para compradores, importadores, distribuidores e industrias alimentarias, la seguridad química constituye una parte esencial de la evaluación de cada suministro.

Gestionar correctamente este riesgo implica conocer el origen del producto, identificar los peligros relevantes, verificar los requisitos del mercado de destino y establecer controles proporcionales a la materia prima y a su cadena de suministro.

Residuos y contaminantes no son lo mismo

Aunque ambos términos suelen utilizarse juntos, los residuos y los contaminantes tienen orígenes diferentes.

Los residuos de plaguicidas son trazas que pueden permanecer en los alimentos tras el uso de productos fitosanitarios durante el cultivo, el almacenamiento u otras fases autorizadas. Su presencia no implica automáticamente una falta de conformidad. Los elementos determinantes son la sustancia detectada, su concentración y el límite aplicable al producto en el mercado de destino.

En la Unión Europea, los límites máximos de residuos, conocidos como LMR, establecen la concentración máxima legalmente tolerada para una combinación específica de sustancia y producto. Estos valores están regulados por el Reglamento (CE) n.º 396/2005 y pueden actualizarse. Por ello, una evaluación realizada en el pasado no debe considerarse automáticamente válida para una nueva operación.

Los contaminantes, en cambio, son sustancias que no se han añadido intencionadamente al alimento. Pueden proceder del medioambiente, la producción agrícola, la cosecha, el procesamiento, el envasado, el transporte o el almacenamiento.

Comprender esta diferencia es fundamental porque determina cómo debe evaluarse y controlarse cada riesgo.

Principales riesgos para las materias primas agrícolas

Las micotoxinas se encuentran entre los peligros más relevantes para las materias primas agrícolas. Son sustancias producidas por determinados mohos bajo ciertas condiciones ambientales. Su formación puede verse favorecida por la humedad, la temperatura y una conservación inadecuada, y puede producirse antes de la cosecha, durante el secado o a lo largo del almacenamiento.

Las aflatoxinas, la ocratoxina A, el deoxinivalenol, la zearalenona y las fumonisinas son algunos ejemplos de micotoxinas sometidas a límites o controles específicos para determinadas categorías alimentarias.

Los metales pesados y otros elementos potencialmente presentes en el suelo, el agua o el medioambiente representan otra área de atención. El plomo, el cadmio, el mercurio y el arsénico pueden ser relevantes dependiendo del producto y de su origen.

También pueden ser importantes determinados contaminantes ambientales, toxinas vegetales y sustancias procedentes del procesamiento o del contacto con equipos y envases. No todos los riesgos son igualmente pertinentes para cada producto. Un plan de control adecuado debe partir de la combinación específica de materia prima, origen, proceso y destino.

La importancia de los límites máximos

Los límites máximos no son valores genéricos aplicables de la misma manera a todas las mercancías. Pueden variar según la sustancia, la categoría alimentaria, la forma de comercialización y el mercado de destino.

En la Unión Europea, el Reglamento (UE) 2023/915 establece los niveles máximos para determinados contaminantes presentes en los alimentos. Los productos que superan los límites aplicables no pueden comercializarse ni utilizarse como materia prima o ingrediente alimentario.

Para un operador B2B internacional, esto significa que la conformidad no debe evaluarse únicamente respecto de las normas del país productor. También deben verificarse los requisitos del mercado en el que la mercancía será importada, transformada o vendida.

Cómo influye el origen en el plan de control

El origen no debe considerarse automáticamente como sinónimo de riesgo o seguridad. Sin embargo, conocer el país, la región productora y el sistema agrícola permite elaborar una evaluación más precisa.

El clima, las características del suelo, los productos fitosanitarios autorizados, las prácticas agrícolas, los métodos de secado y las infraestructuras de almacenamiento pueden influir en el perfil analítico de una materia prima.

El historial comercial también es importante. Los análisis anteriores del proveedor, las posibles no conformidades, los cambios en la zona de producción y las variaciones estacionales pueden ayudar a determinar si es necesario intensificar o modificar los controles.

El objetivo no es aplicar el mismo conjunto de análisis a todos los lotes, sino desarrollar un enfoque basado en el riesgo.

Muestreo y análisis: dos fases inseparables

Un resultado de laboratorio solo es fiable cuando la muestra representa correctamente el lote analizado.

En los grandes envíos, algunas sustancias pueden no estar distribuidas de manera uniforme. Esto es especialmente importante en el caso de contaminantes como las micotoxinas, que pueden concentrarse únicamente en determinadas partes de la mercancía.

Tomar una pequeña cantidad de un solo punto puede generar un resultado que no refleje las condiciones reales del lote completo. El plan de muestreo debe considerar el tamaño del envío, el número de envases, el tipo de producto, la distribución de la mercancía y el peligro que se pretende detectar.

Posteriormente, los análisis deberían ser realizados por laboratorios competentes, utilizando métodos adecuados y límites de cuantificación coherentes con los requisitos aplicables.

Información que debe verificarse antes de la compra

Antes de confirmar un suministro, compradores e importadores deberían definir claramente el producto, el origen, la campaña, las especificaciones de calidad y los requisitos analíticos.

La documentación puede incluir una ficha técnica, una declaración de origen, información de trazabilidad, certificaciones pertinentes y un certificado de análisis. Sin embargo, la existencia de un documento no sustituye una evaluación profesional.

Debe verificarse que el certificado esté relacionado con el lote adquirido, que el laboratorio y la fecha sean identificables, que los parámetros analizados correspondan a los riesgos pertinentes y que los resultados se comparen con los límites correctos.

Un informe analítico puede parecer completo y, aun así, resultar insuficiente si no incluye las sustancias relevantes para la materia prima o el mercado de destino.

Cómo gestionar un resultado no conforme

Cuando un análisis indica que se ha superado un límite aplicable, la mercancía no debería seguir utilizándose o comercializándose como si fuera conforme.

En primer lugar, deben comprobarse la identidad del lote, el proceso de muestreo, el método analítico y el límite normativo utilizado. A continuación, será necesario determinar las actuaciones previstas por la legislación y los acuerdos contractuales, con la participación de profesionales cualificados y, cuando corresponda, de las autoridades competentes.

Dependiendo del caso, puede ser necesario inmovilizar la mercancía, realizar nuevas verificaciones, efectuar una notificación, rechazar el envío o aplicar otras medidas correctivas.

La prevención sigue siendo la solución más eficaz. Definir responsabilidades, especificaciones y condiciones antes del envío reduce el riesgo de reclamaciones, retrasos, costes logísticos y daños comerciales.

De la conformidad a una gestión responsable del suministro

El control de residuos y contaminantes no debería considerarse un simple requisito documental. Forma parte de la gestión del riesgo comercial porque protege la continuidad de la producción, al cliente final y la reputación de las empresas involucradas.

Un enfoque eficaz combina conocimiento del producto, evaluación del origen, selección del proveedor, trazabilidad, muestreo representativo, análisis específicos y documentación coherente.

SAG Pulses BV opera en el comercio internacional de legumbres, cereales, semillas, pseudocereales, frutos secos y otros productos agroalimentarios, conectando los mercados de origen con los de destino.

La atención a las especificaciones, la documentación y las necesidades del cliente contribuye a construir suministros más transparentes y adaptados al mercado B2B.

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